12.30.2011

Ten cuidado con el corazón


Marcos 7:14-16
"Llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga."

Jesús fue el Maestro de maestros. Él era capaz de tomar los acontecimientos cotidianos de la vida y aprovecharlas para compartir una verdad absoluta. Un ejemplo clásico de esta habilidad lo vemos después de un fuego cruzado de palabra con los fariseos.

Ten en cuenta lo que había sucedido. Los fariseos se molestaron por el hecho de que los discípulos de Cristo no observaban los rituales y tradiciones de lavarse las manos antes de comer. Para ellos, éste era un grave problema. Tras la partida de los fariseos, "a puerta cerrada" con la multitud, Jesús les enseñó una lección vital existente en el hombre.

Su declaración definitiva era que el problema real de una persona no es lo que pasa fuera de ella, tales como la forma en que se lave o el tipo de alimentos que consume. Por el contrario, el verdadero problema es lo que sucede en el interior de la persona. Él fue muy directo, lejos de toda hipocrecía.

Marcos 7:21-23
"Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre."

¡Está claro! ¡Clarito! El verdadero problema de la humanidad no es externa sino interna. Tu verdadero conflicto es tu corazón. Es el corazón dañado por el pecado que funge de plataforma de lanzamiento para todo lo que va en contra de la voluntad de Dios en perjuicio de tu propia vida y de los otros. Malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, homicidios, robo, codicia, orgullo, y todo el chorro de pecados que aglomeramos dentro. Todo eso que podemos hacer y que es realmente malo... todo empieza en el corazón. Y por lo tanto, es el corazón que merece toda nuestra atención.

Cuando ves el corazón como tu verdadero problema, aclaras tu enfoque de vida y te pones a trabajar allí. Dejas de mirar lo externo y en su lugar, identificas lo que más importa, lo que te permite abordar y encarar tus propio pecado que lastima tu vida y a los demás. ¡Ten cuidado con el corazón... con tu corazón!

Piensa en lo siguiente y en primera persona...
¿Qué revela esta enseñanza de mi Dios?
¿Qué revela este pasaje sobre mí mismo?
Basado en esto, ¿qué cambios tengo que hacer?
¿Cuál será mi oración para hoy?

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